Nos hemos alojado mi marido y yo un fin de semana en la habitación Amariega y es maravillosa. La cama es comodísima y está llena de detalles … lo mejor la bañera encastrada en el suelo, mientras te bañas estás viendo el jardín… un lujo de sitio. Y los desayunos riquísimos, qué bueno estaba el croissant recién hecho. Gracias Elena, Sergio… volveremos seguro.